“Too big to fail”, la codicia que originó la crisis

The New York Times ha publicado hace unas horas que la agencia federal de financiación de viviendas –que supervisa a los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac– está preparando una demanda contra una docena de bancos, entre los que se encontraría Bank of America, JP Morgan Chase, Goldman Sachs y Deutsche Bank. ¿De qué les van a acusar? De tergiversar la calidad de las hipotecas en plena burbuja, no actuar de acuerdo a ley y falsificar e inflar los ingresos de los prestatarios con lo que obtuvieron ganancias multimillonarias.

Según el artículo del NYT, las demandas –emitidas hace un año por parte de la agencia financiera– se presentarán este viernes o el próximo martes.

Este caso se presenta justo en las mismas fechas en las que hace tres años comenzó a desmoronarse el sueño americano alimentado por la opulencia de Wall Street. El rescate de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac; la quiebra de Lehman Brothers; la compra de Merrill Lynch por parte de Bank of America; el rescate de AIG y así sucesivamente hasta que en un tiempo récord de una semana el ex secretario del Tesoro, Henry Paulson, se vio obligado a presentar un plan de rescate urgente llamado TARP (Troubled Asset Relief Program) de 700.000 millones de dólares, una cifra que Paulson acordó con el presidente de la Fed, Ben Bernanke, y que debía ser aprobada por el Congreso norteamericano. Se trataba de recibir autorización para comprar –con dinero de los contribuyentes– activos tóxicos de bancos norteamericanos para evitar su quiebra.

El guión frenético de lo que sucedió aquellos días puede verse en el film “Too big to fail” (Curtis Hanson, 2011) basado en el libro del periodista Andrew Ross Sorkin.

Como ya sucedía en el documental Inside Job, el film de la HBO no ahonda en la crítica a las tres agencias de calificación (S&P, Moody’s y Fitch) que, con sus notas de excelente solvencia a las entidades que quebraron, son parte responsable del crack financiero. A pesar de esta deficiencia documental, “Too big to fail” ficciona con acierto la ambición de los dirigentes de las grandes compañías cegados por la codicia. Una codicia que los comerciales trasladaron en pequeñas dosis a millones de norteamericanos convenciéndoles de su ‘necesidad’ de adquirir una vivienda por encima de sus posibilidades (= con sus sueldos no podrían pagarla), un coche y otros tantos artículos para alcanzar el sueño americano. Miles de agentes firmaron millones de hipotecas, es decir, consiguieron que millones de personas sintieran dicha ‘necesidad’ de endeudarse por encima de sus posibilidades sin calcular si podrían pagarlo en el futuro. ¿Cómo acabó la historia? El final del relato es ya conocido: evidentemente los millones de norteamericanos endeudados no podían asumir el coste de las hipotecas y dejaron de pagarlas, dejaron de pagarlas todos prácticamente al mismo tiempo. ¿Un sistema demasiado grande para caer?

Ni Henry Paulson, ni Bernanke, ni Timothy Geithner ni el escondido Alan Greenspan fueron capaces de adivinar la profundidad de la crisis que se venía encima como consecuencia de tales prácticas de las que eran conocedores. O puede que sí, puede que lo vieran venir pero no hicieron nada para pararlo. ¿Por qué? Como dice uno de los personajes en el film de Curtis Hanson, “estábamos haciendo mucho dinero”.

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