El siglo de los genocidios (1)

Esta semana se ha abierto el caso 2 del genocidio de Camboya perpetrado por el régimen del Jemer Rojo. Cuatro de sus dirigentes, detenidos en 2007, se han sentado en el banquillo. Khieu Sampan  –jefe de Estado del régimen–, Nuon Chea –Hermano número 2–, Ieng Sary –ministro de Asuntos Exteriores– y Ieng Thirith –ministra de Asuntos Sociales y mujer del anterior– se han declarado inocentes. El Tribunal de Camboya les acusa de ordenar o supervisar el genocidio de dos millones de personas, de crímenes de guerra y contra la humanidad y también de asesinato, tortura y persecución por razones religiosas y de raza entre el 17 de abril de 1975 y el 6 de enero de 1979.

En las primeras vistas de la audiencia inicial ha sido especialmente paradójica la actitud de Nuon Chea, quien en el documental ‘Enemigos del Pueblo’ –codirigida por el camboyano Then Sambath— confesó, reconoció y justificó su actuación en el genocidio. Ahora, sentado en el banquillo, ha calificado el proceso de “injusto”.

El caso 1 de este tribunal condenó al denominado ‘camarada Duch’, Kaing Guek Eav, a 35 años de prisión, que luego redujo a 19, por crímenes de guerra y contra la humanidad, asesinato y tortura premeditadas en la prisión de Tuol Sleng, conocida como S21, que dirigía. En ese centro torturaron entre 14.000 y 16.000 personas, entre ellas miles de niños, antes de asesinarlas en los campos de exterminio.

El principal líder del Jemer Rojo, Pol Pot, nunca será juzgado ya que murió en 1998 en la jungla camboyana. Tampoco los miles de miembros del sanguinario régimen que proclamó el Gobierno de Kampuchea Democrática y que actualmente viven camuflados entre la población. Hun Sen, primer ministro de Camboya desde 1985 –y, por cierto, ex oficial del Jemer Rojo–, tras aplazar todo lo que pudo la constitución del tribunal, ahora se opone que se abran más casos y condenas y anuncia que el tribunal se disolverá cuando se dicte la sentencia del caso 2 pese que hay dos casos más que de seguir adelante podrían condenar a más responsables de las matanzas.

Una vez más la justicia no se aplicará contra los culpables. Las investigaciones sobre el genocidio camboyano están envueltas en la polémica de la corrupción. Naciones Unidas ha gastado en el tribunal más de 100 millones de dólares desde 2006 y, de momento, únicamente se ha conseguido condenar a una. En esta entrevista, James A. Goldston, director ejecutivo de la ONG Open Society Justice Initiative, critica las constantes interferencias políticas en las investigaciones 3 y 4 que está denuncian presiones políticas para que los casos concluyan cuanto antes.

Mientras el tribunal auspiciado por la ONU parece que no ajustará las cuentas necesarias con los culpables, gracias a films como ‘Gritos del silencio’, de Roland Joffé, la tragedia no quedará impune para la sociedad que, al contrario que la justicia, sabrá señalar a los culpables.

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