El Partido Comunista de China cumple 90 años

Hoy es el gran día del régimen chino: el Partido Comunista de China
(PCCh) celebra su 90 aniversario. Sin embargo, la puesta en escena de la conmemoración se inició hace días. En el calendario de fastos se ha programado el estreno de hasta 28 películas para ensalzar la figura del partido además de performances, exposiciones, galas, procesiones. Las calles estan engalanadas para la ocasión con multitud de banderas y flores. En la plaza de Tiananmen el retrato de Mao luce mejor nunca. En la misma plaza, el autor de la pintura del líder, Ge Xiaoguang, tiene su estudio y allí lo repara para que esté siempre perfecto.

Ge Xiaoguang en su estudio limpia el retrato de Mao (REUTERS).

En esta celebración el autobombo es la nota dominante y no faltan las peregrinaciones al lugar de nacimiento de Mao Zedong, como se puede ver en este vídeo.

La efeméride del PCCh viene acompañada por una carrera de fastuosas y maganánimas inauguraciones como la del tren de alta velocidad Beijing-Shanghai–aunque entre controversias por el precio de la obra–, el puente más largo del mundo y el gasoducto de 8.700 kilómetros –el más largo hasta ahora construido– que transportará energía desde Turkmenistán hasta China. Y la guinda a esta carrera de estrenos podría ser un ‘aviso a navegantes’: la presentación de su primer portaaviones. Sería una sorpresa a medias porque se sabe desde hace tiempo que China trabaja en la remodelación del buque ‘Varyag‘ que compró a Ucrania en 1998 para convertirlo en su primer portaaviones. Pero el golpe de efecto está lleno de simbolismo en un día como hoy en el que el régimen demostraría su puesta en escena militar como fuerza estratégica en el Pacífico.

Hace unos días, en su intento de lavado de imagen, el gobierno de Hu Jintao liberó a su manera –porque los mantiene vigilados y silenciados– a los disidentes Ai Wei Wei y Hui Jia. A su manera parece que entienden también la democracia y el respeto por los derechos humanos. Como en la vida no existen las casualidades sino más bien las causalidades, en este caso, la causalidad directa de las liberaciones está ligada a la reciente gira europea del primer ministro chino.

Wen Jiabao se reunió con dos líderes de peso: David Cameron y Angela Merkel. Con ambos firmó acuerdos económicos. Con el primero, por valor de 1.400 millones de libras; y con la segunda, por una cifra superior a 15.000 millones de dólares. En un plano secundario de las reuniones quedaron arrinconados los derechos humanos. Merkel se atrevió a pedirle “transparencia” y Cameron le propuso tímidamente “respeto”a lo que Wen Jiabao, señaló que espera que China “mañana no solo disfrute de prosperidad económica, sino que mejore también la democracia, el sistema legal y que sea un país basado en el imperio de la ley”.

¿A qué tiempo hacía alusión el primer ministro chino con ese “mañana”? No parece que vaya a despejar la incógnita pronto. Unas palabras que no se corresponden con el aumento de la represión a los abogados que denuncia Amnistía Internacional. En ningún caso el régimen asiático dejará que le marquen el ritmo de las reformas democráticas los activistas que claman por ellas desde hace años con iniciativas como la Carta 08  que tanto le costó a Liu Xaobo ni tampoco por las constantes peticiones del Dalai Lama, líder espiritual tibetano en el exilio desde 1959.

La visita de Wen Jiabao también dejó otro titular. En nombre del régimen chino –que posee una cuarta parte de sus reservas en divisas invertidas en euros– se ofreció generoso a “dar la mano” a Europa si lo necesita económicamente. Una mayor implicación de China estrecharía aún más la dependencia europea del gigante asiático que se ha convertido en “el banco del mundo”, en palabras de Javier Solana. Aunque China también tiene ciertos problemas económicos domésticos por resolver en forma de amenaza de burbuja inmobiliaria y contención de la inflación, no hay que olvidar que la UE ya ha ligado su futuro a pagarle los salvavidas prestados a la economía actualmente tenedora de deuda griega, española e húngara.

Volviendo al 1 de julio, este 90 aniversario se avecina como la gran demostración del comunismo ‘a la china’ que practica el PCCh desde que Mao Zedong proclamó la República Popular en 1949 y que siguieron liderando como cabezas visibles Hu Guofeng (1976-1981), Den Xiaoping (1981-1989), Jiang Zemin (1989-2002) y ahora Hu Jintao. Las autoridades chinas intentan desde hace meses difundir la ‘cutura roja’ entre los ciudadanos para que canten consignas por Mao. En este vídeo, un testimonio dice que “los actuales sucesores del comunismo están en la cárcel” y se pregunta de qué sirve toda la propaganda, si estas autopromociones les van a dar de comer. Otro ciudadano afirma que el PCCh no tiene el apoyo del pueblo pero que el mismo pueblo “tienen miedo a hablar”.

El PCCh no es un partido más en China, es el partido. No hay oposición y si la hay se la mete en la cárcel o se la condena al exilio. El partido es el poder, no hay alternativas. La cita de hoy, además, precede al congreso del año que viene en el que se afrontará la renovación como explica Enrique Fanjul. Para comprender mejor el espectáculo que China dedica al mundo para autofelicitarse por el 90 cumpleaños del PCCh recomiendo las ocho claves de Enrique Fanjul en este análisis en Real Instituto Elcano.

Para acabar, esta viñeta de Christo:

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Acerca de rosarodriguezh

Periodista
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