Saleh saldrá ‘inmune’ de Yemen

En Yemen, después de tres meses de protestas y semanas de negociaciones, su presidente, Ali Abdullah Saleh, acepta abandonar el poder con la garantía de inmunidad –para él, su familia y equipo de confianza– que le ha concedido el Consejo de Cooperación del Golfo. ¿El salvoconducto lo hará intocable ante la justicia internacional? ¿Podría alguien denunciar las violaciones de los derechos humanos cometidas por la dictadura de Saleh desde hace tres décadas? ¿Y la violencia que se ha empleado para reprimir las revueltas desde hace meses? Hay pruebas de todo ello. El régimen yemení ha gastado todas sus energías en aplastar con violencia las manifestaciones en las calles y silenciar la difusión de la verdad en las redes sociales.

El futuro de Yemen sin Saleh a corto plazo no se aventura un paseo por las nubes. El camino a una posible democracia está lejano en el horizonte aunque los mismos vecinos de Emiratos Árabes, Bahréin, Arabia Saudí, Omán, Qatar y Kuwait –miembros de ese Consejo de Cooperación del Golfo— se planteen un escenario electoral en los próximos meses. Esos vecinos, antiguos amigos de Saleh que le han obligado a abandonar, están urgiendo a la oposición para que designe un líder que los represente. El próximo paso: crear un gobierno de unidad nacional, una iniciativa que, en principio, no aplaudían los opositores.

Estados Unidos parece que tendrá un papel clave en diplomacia de tuberías para orquestar un futuro en Yemen, aliado contra el terrorismo –en el pasado de sus relaciones bilaterales planean, entre otros, los cables de WikiLeaks que revelaron un misterioso triángulo Petraus/Saleh/Al Qaeda— . A la Casa Blanca le interesa seguir manteniendo una estrecha colaboración con el futuro gobierno por motivos estratégicos –el Golfo de Adén es una de las claves–.

Públicamente, los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo están marcando la senda del orden en medio del caos que reina en un país que ha dejado de funcionar a todos los niveles como consecuencia de la caída del castillo de naipes creada por Saleh: sus leales le han ido abandonando cuando los gritos de cambio se han hecho insostenibles. ¿Qué posibilidades hay de una transición limpia en Yemen? ¿Quién va a ser el actor principal que moverá los hilos del cambio si realmente éste se produce? ¿Podrían pedir otros dictadores como Gadafi esa misma ‘inmunidad’ de Saleh?

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Acerca de rosarodriguezh

Periodista
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