Caos en Costa de Marfil

Seguidores de Ouattara protestan en las calles de Costa de Marfil.

Un país con dos presidentes de partidos diferentes. ¿Es posible o viable? A priori depende de muchos factores. Podríamos poner como ejemplo cercano en el tiempo el gobierno democrático de coalición de David Cameron y Nick Clegg en el Reino Unido. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el estado del que hablamos es el mayor productor mundial de cacao, se encuentra en África, es ex colonia francesa y se llama Costa de Marfil probablemente la respuesta a la pregunta inicial quede contestada en menos de un segundo. En este caso el orden de los factores sí altera el producto, y mucho.

Costa de Marfil no puede aguantar mucho tiempo esta situación. Su presidente en los últimos 10 años, Laurent Gbagbo, no admite la derrota en los comicios ante Alassane Ouattara. Una derrota que viene avalada por el escrutinio de la Comisión Electoral Independiente que ha otorgado un 54% de los sufragios a Ouattara y un 46%  a Ggagbo. La comunidad internacional avala estos resultados pero Gbagbo ha mirado hacia otro lado y ha nombrado a su propio gabinete paralelo al designado por Ouattara.

El resultado de este desgobierno se está haciendo visible en las calles, donde la violencia aumenta por momentos. Ya han muerto decenas de personas y la cifra podría aumentar. Este es, sin duda, el germen y caldo de cultivo perfecto que pueda dar inicio a una nueva guerra civil en Costa de Marfil.

Para Sarkozy, que mira con atención hacia su antigua ex colonia en la que viven 15.000 franceses, la única solución pasa porque Gbagbo deponga su actitud y abandone el poder. También para la comunidad internacional en pleno. Barack Obama únicamente reconoce vencedor a Ouattara. Por su parte, la Unión Europea ha anunciado sanciones contra el país al que ha destinado 254.7 millones de euros en los últimos años en misiones de paz. Y, mientras la ONU ha retirado a cerca unos 460 miembros de su personal ‘no esencial’ ante la grave inestabilidad. Esperemos que mantenga a la totalidad de los efectivos ‘esenciales’ que patrullan por las ciudades marfileñas con la finalidad de garantizar esa estabilidad.

La máxima urgencia para todos los actores internacionales debe ser ahora evitar otra guerra que provoque más muerte y destrucción. La Unión Europea tiene la oportunidad de ejercer como mediadora clave junto con las Naciones Unidas y la Unión Africana para lograr una transición  tranquila en una Costa de Marfil sin divisiones bélicas con, al menos, un único presidente para los próximos cinco años.

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Acerca de rosarodriguezh

Periodista
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